De investigación y escritura

 

Por K-RO

 

El fanfiction es, en su mayoría y sobre todo en los países de habla hispana, un pasatiempo hecho por y para jóvenes, no es coincidencia que los personajes más populares sean estudiantes —desde magos en internados escoceses hasta genios universitarios que desean implantar un nuevo orden— ni que las tramas versen sobre la vida de instituto, aderezado con aventuras fuera de lo ordinario, lo que demuestra que no se necesitan extravagancias para lograr el gusto del público, pero además, que manejar el tema sobre el que se habla es regla fundamental.

 

Si tener una idea base, antes de empezar a escribir, es el “esqueleto” de una historia, la investigación hará que la trama sea lo suficientemente sólida para que no decaiga. Por supuesto, en el fanfiction se da por sentado que el escritor conoce el canon sobre el que escribe, el problema viene cuando saca a los personajes del entorno donde fueron creados, es entonces que el autor tiene la apabullante misión de que el nuevo marco referencial sea tan creíble y detallado como posible.

 

Sin embargo, la mayoría de los autores suelen hacer historias “a medias”. Cayendo en la desidia del ‘no sé’, ‘no me acuerdo’, ‘hagan de cuenta que es así’ se espera que el lector llene los huecos; ciertamente, lo ideal sería despertar la curiosidad del lector para que hiciera sus propias pesquisas, pero la realidad es que el lector suele limitarse a lo que el autor le cuenta, haciendo que los “hoyos” en la trama fomenten ideas equivocadas sobre el tema escogido.

 

Por lo que es menester del escritor indagar en temas que rayan en lo banal, algo tan pequeño como un nombre mal escrito no sólo queda mal estéticamente, también da la idea que al escritor no le interesa ni respeta su propio trabajo. Tampoco se trata de abrumar al lector con datos, sino de separar las referencias útiles y relevantes para el desarrollo de la historia e introducirlas de forma fluida.

 

Las herramientas de investigación existen en diversas formas y tamaños; la más grande, rápida y actualizada es el Internet, no obstante, los libros, enciclopedias y diccionarios —sobre todo especializados—, son fuente invaluable de detalles o definiciones que difícilmente se encuentran en la net. Igualmente, así como se debe tener definido en dónde buscar, se tiene que tener cuidado en la información recopilada para evitar datos erróneos o inventados:

 

  • Si el fanfic narra algún percance médico, terapia o tratamiento, existen páginas web escritas por especialistas, con referencias y de fácil entendimiento, muy diferente a dejarse llevar por películas y programas de televisión.
  • Si se aborda otra cultura (usual en historias basadas en anime/manga), muchos hispanohablantes residentes en el extranjero llevan blogs y se pueden contactar. Contrario y muy común a mezclar idiomas sin tener idea de cómo se escribe tal o cual expresión.
  • Si los protagonistas están envueltos en alguna situación con la que el autor no está familiarizado, hay foros o redes sociales donde se puede pedir información.
  • Si por cuestión de estética y estructura de la trama los datos son extensos, las notas finales (la Divina Comedia de Dante tiene un gran cuerpo de notas para ubicar a los lectores en referencias culturales y personajes que aparecen en ella) son una magnifica forma para profundizar explicaciones o como simple dato cultural.

 

La palabra escrita es una fuente muy poderosa de información, está a un viaje a la biblioteca o a un clic de distancia, sólo es cuestión de invertir un poco de tiempo.

 

Un autor que investiga es uno comprometido con su historia, lo que se reflejará no sólo en la calidad de ésta, sino en sus lectores, en el fandom y en la cotidianidad de la vida.

 

¡El saber es una fortaleza!